viernes, 11 de septiembre de 2009

CIDH realiza sesion extraordinaria

La sesión extraordinaria que realizará en la Argentina la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quedará inaugurada mañana con un panel que abordará el funcionamiento actual del sistema Interamericano de Derechos Humanos, La visita de la CIDH, por invitación del Gobierno argentino, se realiza al conmemorarse el 30 aniversario del informe que elaboró y que desnudó ante el mundo las gravísimas violaciones a los derechos humanos que ocurrían en el país durante el terrorismo de Estado.

El canciller Jorge Taiana y el Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, abrirán la sesión en un acto en el Auditorio Manuel Belgrano de la Cancillería, a las 15.30.

Luego, el primer panel integrado por la presidenta de la CIDH, Luz Patricia Mejía; el vicepresidente Víctor Abramovich; y la titular de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, jueza Cecilia Medina, disertarán sobre "El sistema Interamericano de Derechos Humanos Hoy".

A las 17.45, un segundo panel analizará el impacto internacional de la visita de la CIDH a la Argentina y su evaluación después de 30 años, con la presencia de Tom Farer y Marco Gerardo Monroy Cabra, integrantes de la delegación en 1979.

A las 19.30, el canciller Taiana descubrirá una placa en reconocimiento a la tarea de Comisión y brindará una recepción de honor a sus miembros en el Palacio San Martín.

Durante los tres días que estarán en la Argentina , los integrantes del organismo participarán de distintas actividades, entre las que está incluída la visita al Espacio para la Memoria que funciona en el predio de la ex ESMA.

Allí estuvo la CIDH durante su visita de septiembre de 1979, cuando por invitación de la Junta Militar, fueron a la ESMA por las denuncias sobre que ese era uno de los lugares que funcionaba como centro de detención, exterminio y maternidad clandestina, y que fue reformado para ocultar el verdadero uso que se le daba.

Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA se encontraba secuestrado en el sector "Capucha" y fue trasladado a una isla junto a todos los detenidos para evitar que los miembros de la Comisión comprobaran el horror que ocurría dentro del establecimiento de la Armada.

"No teníamos información, pero una noche nos llevaron a todos los prisioneros en dos tandas, nos subieron a una lancha nos taparon con una lona y fuimos a una isla que llamaron "El silencio"", recordó en diálogo con Télam.

Durante la misión, la Comisión entrevistó a numerosas personalidades, autoridades públicas, miembros de organizaciones de la sociedad civil y grupos de derechos humanos y convocó a través de los pocos medios que publicitaron su visita, a presentar denuncias a quienes consideraban vulnerados sus derechos, que en una semana sumaron 5.580 casos.

El informe preliminar fue presentado al dictador Jorge Rafael Videla el 20 de septiembre de 1979 y el final, donde se condenaba el estado de los derechos humanos y se hacían recomendaciones, fue aprobado en 1980.

De ese informe, la Junta Militar difundió las conclusiones, pero gracias a Emilio Fermín Mignone, quien logró traer al país el texto completo, el material que describía la metodología y las acciones del terrorismo de estado fue distribuído clandestinamente entre 500 organizaciones.

Rodolfo Mattarollo, hoy asesor de la Secretaría de Derechos Humanos y que desde 1976 al fin de la dictadura estuvo exiliado en Francia, trabajó desde París con las Naciones Unidas y hacía llegar las denuncias de los exiliados a la CIDH.

Según Mattarollo, la visita de la Comisión significó "un antes y un después", porque "dio legitimidad a las denuncias internacionales, que ya no eran de grupos, sino del órgano internacional por excelencia en derechos humanos".

El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, aseguró que durante la visita "el país se dividía entre el drama de un pueblo y el éxito deportivo", en referencia al triunfo del seleccionado juvenil de fútbol en Japón utilizado políticamente por la dictadura.

Destacó la importancia de que "por primera vez una organización internacional enviara a una delegación que desnudaría la situación que atravesaba el país".

"Era una mezcla de sensaciones, entre la esperanza y la necesidad de superar el miedo para ir a declarar", dijo Pérez Esquivel al definir el sentimiento que dominaba entre los familiares.

"Había que hablar, abrir las compuertas cerradas por la represión, el silencio y los miedos", aseguró el titular del Servicio Paz y Justicia

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