domingo, 13 de diciembre de 2009

50 años de Derechos Humanos

El 18 de agosto de 1959, en una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de las Américas, en Santiago de Chile, se creó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En el Acta de creación se afirmó que la armonía de las Repúblicas Americanas solo puede ser efectiva en tanto el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales y el ejercicio de la democracia representativa sean una realidad en el ámbito interno de cada una de ellas.

Durante este medio siglo, la defensa constante de los derechos humanos y del sistema democrático han sido precisamente el eje central del trabajo de la CIDH. Durante las primeras décadas, cuando gran parte de los países de la región estaban gobernados por dictaduras militares o gobiernos autoritarios, la CIDH fue la única alternativa para miles de personas que buscaban respuestas a las desapariciones, asesinatos y torturas de sus familiares y amigos. Por ejemplo, la visita a Argentina en 1979 permitió poner freno a las graves violaciones a los derechos humanos y obligó a la dictadura a responder a denuncias de la Comisión ante el mundo entero. En los noventa, la visita a Perú, durante el autoritarismo de Fujimori-Montesinos, facilitó el camino para la transición a la democracia.

Democracia fortalecida. El aporte más importante que ha dado la CIDH a la región y al mundo entero ha sido precisamente el fortalecimiento de la democracia en la región, mediante el reconocimiento de que las leyes de amnistía por violaciones a los derechos humanos no tienen cabida en las Américas. Las decisiones de la Comisión en casos contra Argentina, Uruguay, El Salvador, Chile y Perú abrieron una puerta que ha permitido sentar en el banquillo de los acusados a los responsables de la destrucción de la democracia y del asesinato y desaparición de miles de personas.

Asimismo, en las últimas décadas, el trabajo de la Comisión con los Gobiernos democráticos permitió lograr importantes resultados, como la derogación de leyes de desacato, la modificación de constituciones para evitar la censura previa, la sanción de leyes sobre justicia militar y violencia doméstica, la entrega de tierras a pueblos indígenas y la reapertura de casos para terminar con la impunidad por la brutalidad policial. En las próximas décadas, la Comisión deberá responder aún a más desafíos, como son la pobreza, las consecuencias por la contaminación del medio ambiente y el impacto del calentamiento global sobre la vida y salud de las personas, entre otros.

Para los próximos cincuenta años, la Comisión debe prepararse para responder tanto a los nuevos desafíos como a aquellos que fueron el eje central de su trabajo durante sus primeras décadas. La lección principal del año del cincuentenario es que a pesar de los nuevos desafíos, nuestros sistemas democráticos aún necesitan fortalecerse. El golpe de Estado en Honduras es un llamado de atención que no debemos ignorar. La democracia y los derechos políticos continúan siendo un aspecto central en la defensa de los derechos humanos.

Al celebrar este 10 de diciembre el Día de los Derechos Humanos y el cincuentenario de la CIDH, está claro que se han logrado significativos avances en estos 50 años. Pero la naturaleza misma de los derechos humanos nos obliga a renovar el espíritu existente en Santiago de Chile, hace 50 años, para continuar fortaleciendo nuestras democracias

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