domingo, 9 de mayo de 2010

Buscar reducir mortandad materna

Josephine Bangali va sola a un pozo, para buscar agua que hervir sobre una hoguera, a fin de poder esterilizar sus instrumentos.

La clínica está construida de barro y cuenta con tres habitaciones. En una de ellas hay una cama destartalada donde puede internar pacientes. En esa sala Bangali también atiende partos.

Cuando el nacimiento se produce de noche, usa una lámpara a queroseno para iluminarse, que complementa con una linterna cuando tiene dinero para comprar las baterías.

"Las causas subyacentes de la mortalidad materna y de bebés son enormes y de largo alcance. Para que el gobierno aborde estos problemas, realmente necesita empezar en la raíz", sostuvo Bangali.

Y esa raíz está en la aldea de Bellentin, donde Bangali es la única enfermera para cubrir a los 3.000 habitantes de Bumpeh, en el sureño distrito de Moyamba.

Cuando llegan las lluvias, el agua deja profundos surcos en las calles.

Bangali declaró a IPS que no hay un suministro regular de fármacos para satisfacer las necesidades de sus pacientes, especialmente embarazadas y niños menores de cinco años.

"La mayoría de las veces tengo que comprar mis propios medicamentos en la gran ciudad y vendérselos a mis pacientes a un precio que me permita recuperar el costo. Con frecuencia no lo pueden pagar, y eso significa que yo tampoco puedo recuperar mi dinero. El gobierno sólo viene pagándome un estipendio de unos 150.000 leones (35 dólares) mensuales, dijo Bangali.

A veces se queda sin guantes y debe atender a las pacientes con las manos desnudas, poniéndose en riesgo en un área donde pocas personas saben si tienen o no VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).

Cuando tuvo que tratar un caso que necesitaba ser remitido al hospital de Moyamba, a 65 kilómetros de allí, tuvo que caminar 1,5 kilómetros hasta la aldea más cercana para poder tener cobertura de telefonía celular y así llamar a la ambulancia.

Generalmente, el vehículo demora mucho en llegar, debido al mal estado de las carreteras. A veces se le pide a la familia del paciente que pague el combustible, para que la ambulancia pueda realizar el viaje de regreso.

Según el Índice de Desarrollo Humano de la Organización de las Naciones Unidas, una de cada ocho mujeres en Sierra Leona corre el riesgo de morir durante el embarazo o el parto. Y uno de cada 12 niños mueren antes de su primer cumpleaños.

Se trata de algunas de las mortalidades más altas del mundo en esos sectores de la población.

El 27 de abril, al cumplirse 49 años de la independencia de Sierra Leona, el gobierno anunció que extendería la atención médica gratuita a todas las embarazadas, madres en periodo de lactancia y niños menores de cinco años.

El plan es cubrir a 230.000 embarazadas y a casi un millón de niños.

Casi 71 millones de dólares para el proyecto prometieron varios socios para el desarrollo, entre ellos Irish Aid, el Departamento para el Desarrollo Internacional de Gran Bretaña, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial.

Abass Kamara, encargado de información pública del Ministerio de Salud, dijo que el ambicioso programa sigue padeciendo una falta de financiamiento de poco más de 20 millones de dólares.

Pero ¿es suficientemente ambicioso?

Brima Sheriff, director de Amnistía Internacional en Sierra Leona, sostuvo que para abordar la mortalidad materna e infantil es necesario ampliar el objetivo.

"Pese a que se están volcando enormes recursos hacia la atención gratuita a la salud, el gobierno debería centrarse en mejorar el estado de las carreteras. Porque podemos comprar muchas ambulancias, pero si las rutas son intransitables las ambulancias no valen la pena", declaró a IPS.

Según el informe "Fuera de su alcance. El precio de la salud materna en Sierra Leona", publicado en 2009 por Amnistía, la alta mortalidad de las madres es causada por una combinación de factores, entre ellos la falta de acceso a la atención de la salud, la falta de personal médico capacitado y la insuficiencia de fármacos y de equipamiento médico.

La formación del personal es un asunto serio. Kamara dijo a IPS que en todo el país hay registradas solamente 825 enfermeras, y que se necesitan 1.175 más. También reveló que en los servicios gubernamentales de todo el territorio nacional hay apenas 75 médicos, cinco de ellos ginecólogos-obstetras.

Además, según Sulaiman Conteh, del Hospital Connaught de Freetown, a un médico calificado se le paga menos de 400 dólares por mes, lo que hace muchos se radiquen en otros países africanos o en Europa.

Sin embargo, en los últimos tiempos una huelga dio sus frutos: el gobierno aumentó el presupuesto salarial para el sector a alrededor de 125 millones de dólares anuales.

Los beneficios de todos estos cambios comienzan a sentirse en lugares como Bellentin, donde trabaja Josephine Bangali.

"El gobierno ha regularizado mis servicios (…). Ahora espero recibir mi primer salario a fin de mes, después de casi un año sin cobrar", dijo Bangali

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