sábado, 10 de julio de 2010

El silente moviento palestino

Ayed Morrar es un hombre tranquilo, de baja estatura, con ojos amables, pero intensos, que miran el mundo a través de sus gafas de alambre. Su rostro se convirtió en la cara de la resistencia palestina no violenta.

Morrar es el personaje principal de filme documental "Budrus", de 2009, que narra la permanente resistencia pacífica de esa aldea cisjordana a la invasión del muro de "seguridad", construido por Israel en su territorio histórico.

En el filme, producido por la organización Just Vision, con sede en Jerusalén y Washington, se pueden ver decenas de banderas palestinas en manos de manifestantes que descienden de unos cerros rocosos hacia donde hay soldados y topadoras israelíes.

También se pueden ver las raíces retorcidas de un antiguo olivo, arrancadas por una topadora, y los rostros de los manifestantes, algunos infantiles, otros curtidos o bronceados, pero todos orgullosos, desafiantes y determinados a no dejarse correr ni expulsar de sus tierras.

La fuerza del documental radica en que no muestra las típicas imágenes de la resistencia palestina que difunden los medios occidentales.

La bestia mediática se alimenta con imágenes de hombres enmascarados, combatientes de Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) con pañuelos verdes y jóvenes delgados tirando piedras contra grandes tanques israelíes.

En cambio, los relatos del "coraje sin armas", como los llama la productora ejecutiva de "Budrus", Ronit Avni, no aparecen en primera plana.

El legislador estadounidense del gobernante Partido Demócrata, Brian Baird, aplaudió el llamado a la no violencia, incluida la declaración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su conocido discurso de El Cairo en junio de 2009 --"los palestinos deben abandonar la violencia"--.

Se necesita un líder como el indio Mahatma Ghandi (1869-1948) o el estadounidense Martin Luther King (1929-1968), señaló Baird. "Creo que estás frente a uno", añadió refiriéndose a Morrar.

Baird y el legislador demócrata Keith Ellison participaron en una de las presentaciones del filme a pocas cuadras del Capitol Building, sede el Congreso legislativo, sentados junto a Morrar, Avni y a la directora Julia Bacha.

Los dos legisladores estuvieron distribuyendo copias del documental en la Cámara de Representantes. "No sé si convencimos a alguien, pero no vamos a parar", señaló Ellison.

Baird y Ellison tienen un papel activo en el conflicto palestino-israelí. Ambos votaron en contra de una resolución de la Cámara de Representantes condenando el informe Goldstone y participaron en la primera delegación del Congreso que viajó a Gaza tras el ataque israelí del 27 de diciembre de 2008 al 18 de enero de 2009.

El juez Richard Goldstone dirigió una investigación sobre los crímenes de guerra perpetrados por el ejército israelí durante la Operación Plomo Fundido, que mató a 1.400 personas y dejó más de 5.000 heridas, la mayoría civiles.

Los dos legisladores son un elemento esencial de la estrategia de difusión de "Budrus" y de su mensaje.

El filme tuvo éxito en el Festival Internacional de Berlín, y en el de Silverdocs en Washington la semana pasada, sin embargo, los realizadores no han logrado una distribución masiva en Estados Unidos.

Es un asunto delicado, explicó Avni. "Nos van a atacar desde todos los frentes", reconoció.

La difusión del documental coincide con la atención que concentra en la actualidad el conflicto palestino-israelí que lleva 60 años.

La presión por la situación en los territorios palestinos es cada vez mayor.

Se puede ver en el desacuerdo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, por los asentamientos judíos en Cisjordania, hasta el ataque de las fuerzas israelíes contra los activistas del barco Mavi Marmara, que el 31 de mayo trató de romper el bloqueo que sufre Gaza.

Cada vez hay más expresiones no violentas de protesta contra las políticas israelíes en los territorios palestinos.

Algunas de ellas son las manifestaciones contra la expansión de asentamientos judíos en el barrio de Jeque Jarrah, en Jerusalén oriental, y las continuas protestas contra el muro en los pueblos cisjordanos de Bil’in y Na’alin, hasta las cinco flotillas humanitarias que precedieron a la de fines de mayo.

Hay protestas con cierto éxito. Las manifestaciones en Budrus lograron convencer a los israelíes de desviar el muro y hacerlo pasar mucho más cerca de la Línea Verde, liberando 95 por ciento del territorio del pueblo. Pero otras no.

Las protestas semanales que se realizan en Jeque Jarrah desde noviembre no lograron impedir el inicio esta semana de la construcción de viviendas para judíos.

Como lo demuestra el documental "Budrus", los movimientos pacíficos logran unir a los manifestantes de diversas religiones y nacionalidades y realzar el respeto por los derechos humanos de las protestas no violentas.

Los realizadores combinan imágenes movidas, tomadas por manifestantes que se enfrentan a la policía israelí de la frontera, con entrevistas a actores de ambos lados, incluido un guardia, quien afronta el dilema de cómo lidiar con manifestantes desarmados y la cobertura mediática y ofrecen una visión multifacética de todo el conflicto.

"Ahora vimos otro tipo de israelíes", señaló Morrar, en alusión a los activistas que protestaron con ellos en Budrus a diario.

También manifestaron ciudadanos estadounidenses, en Budrus y en otros pueblos cercanos al muro. Morrar señaló que están "orgullosos" de los estadounidenses que brindaron su apoyo.

El aspecto más importante del documental es, sin duda, Morrar, de voz suave pero clara, sentado frente a mucha gente y a miles de kilómetros del pueblo que tanto lucha por salvar, y los realizadores del filme.

Es sólo un pueblo, sólo un hombre, pero le pone cara y voz a un movimiento demasiadas veces pasado por alto.

"Budrus" se estrenará en Ramalah y Jerusalén la semana que viene

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