lunes, 12 de julio de 2010

KGB regresa con sus metodos

Las torturas policiales, una ofensiva contra la libertad de prensa y el derecho de reunión, y el regreso de métodos de intimidación y colaboración forzada típicos de la KGB son parte de las "alarmantes" violaciones a los derechos humanos en Ucrania, denuncian activistas.

Los críticos dicen que el presidente Viktor Yanukovych, quien asumió el cargo en febrero, está convirtiendo a este ex estado soviético en una dictadura.

Opositores afirman haber sido acosados, se producen violentas dispersiones de protestas pacíficas contra el gobierno, y otros sostienen que el servicio secreto del país ha vuelto a usar los métodos de la KGB.

Con esas siglas se conoció al Comité para la Seguridad del Estado, agencia de inteligencia de la disuelta Unión Soviética.

"Hay señales de que las cosas están empeorando, y nos preocupa mucho el estado de los derechos humanos en Ucrania", dijo a IPS Heather MacGill, experta de Amnistía Internacional.

En un episodio que los críticos citan como ejemplo de violación a los derechos humanos desde que Yanukovych llegó al poder, varios ambientalistas fueron arrestados en la nororiental ciudad de Kharkiv durante una manifestación pacífica contra la tala ilegal en un parque.

Algunos testigos sostienen que una fuerza de seguridad privada, contratada por el concejo local, y también lugareños que practicaban la tala ilegal, golpearon a los manifestantes antes de ser detenidos y entregados a la policía.

Dos de los activistas fueron sentenciados a 15 días de cárcel, por cargos completamente injustificados, según las organizaciones de derechos humanos.

La policía también se mantuvo al margen cuando los taladores comenzaron a derribar árboles, mientras los manifestantes, algunos de los cuales se habían encadenado a ellos, seguían atados a las ramas. Algunos resultaron heridos y, según los testigos, les negaron asistencia médica.

"Este acontecimiento de Kharkiv es muy perturbador, y por su naturaleza podría ser una señal de que las cosas han empeorado, porque hasta ahora no hemos tenido ninguna gran preocupación por la libertad de expresión", dijo MacGill.

Periodistas locales dicen que el gobierno ha iniciado una sistemática campaña de censura en los medios de comunicación, dictando lo que debe informarse y transmitirse. Algunos han sido víctimas de intimidaciones físicas, agregan.

La censura de prensa abundaba previo a la Revolución Naranja de 2004. La mayor libertad de los medios fue ampliamente considerada uno de los grandes éxitos de la revolución.

Periodistas de los canales locales STB y 1+1 sostienen que ciertos temas, como la hambruna masiva que tuvo lugar en los años 30 en Ucrania, instigada por el líder soviético Iósif Stalin (1878-1953), o las críticas a las autoridades y las investigaciones sobre las finanzas personales de los políticos, están ahora fuera de los límites de lo que se puede informar.

Varias crónicas son completamente re-editadas, argumentan.

Yanukovych niega que las autoridades estén presionando a los medios. Pero los críticos dudan de su sinceridad.

Estos señalan que en los últimos tiempos el gobierno inició una campaña para conferirle al presidente la potestad de contratar y despedir jueces. El departamento del Ministerio del Interior que controlaba el cumplimiento de los derechos humanos fue eliminado.

Las organizaciones de derechos humanos también se quejan sobre las crecientes restricciones al derecho de reunión. La Unión de Derechos Humanos de Helsinki en Ucrania destaca que en los últimos meses los tribunales empezaron a prohibir reuniones, se envió a policías a dispersar protestad contra el gobierno y se detuvo a activistas.

Además, se advierte que las libertades civiles se ven más erosionadas a medida que el servicio secreto ucraniano vuelve, con aparente impunidad, a métodos de intimidación y colaboración forzada típicos de la KGB.

El rector de una universidad relató públicamente el mes pasado cómo un agente del servicio secreto se le acercó para decirle que advirtiera a los estudiantes que lo que se percibiera como actividades ilegales realizadas en las protestas contra las autoridades ucranianas podría dar lugar a un juicio.

Entre esas actividades ilegales incluyó las manifestaciones no sancionadas por las autoridades.

Luego, el agente intentó obligarlo a firmar una carta declarando que había entendido su contenido y que el servicio guardaría esa misiva como antecedente. El rector se negó a firmar.

"No creemos que esto haya sido un incidente aislado. Esto sugiere que el servicio secreto ucraniano confía cada vez más en que puede operar con impunidad", dijo MacGill.

Según Amnistía Internacional, el continuo uso de la tortura por parte de la policía --característico de la fuerza bajo todos los regímenes políticos anteriores-- muestra que ha cambiado poco en la actitud de las nuevas autoridades en relación a los abusos a los derechos humanos.

"Luego de la Revolución Naranja no hubo ninguna mejora en la tortura y el maltrato a prisioneros, y no hubo absolutamente ningún cambio desde que asumió el nuevo presidente", dijo MacGill.

La organización estadounidense Freedom House, que defiende los derechos humanos, advirtió que Ucrania corre el riesgo de perder su estatus de país libre.

El mes pasado, la Comisión de Seguimiento de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa emitió un informe alarmante sobre la situación de los derechos humanos en este país

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