miércoles, 18 de agosto de 2010

Indigenas piden libertad en uso de su tierra

La iniciativa REDD constituye "la última oportunidad para salvar la selva tropical", según gobiernos, organismos internacionales y algunos sectores de la sociedad civil participantes en las negociaciones hacia un nuevo régimen de reducción de gases invernadero. Pero líderes indígenas no piensan lo mismo.

Representantes de los pueblos originarios, habitantes de esa selva tropical urgentemente necesitada de salvación, entienden que el programa REDD es uno más de los múltiples mecanismos superfluos que gobiernos centrales y sus aliados han concebido para erosionar su legítima propiedad sobre territorios y recursos naturales.

Este antagonismo fue nuevamente palpable en la tercera ronda de negociaciones preparatorias para la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16), que se realizará en noviembre y diciembre en la sudoriental ciudad mexicana de Cancún.

Del plan de Reducción de Emisiones de Carbono Causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD, por sus siglas en inglés), "nosotros no sabemos nada", dijo la directora de la Alianza de los Pueblos Indígenas del Archipiélago de Indonesia, Mina Setra, en la reunión preparatoria de una semana que finalizó este viernes en Bonn.

"Lo que sí sabemos, y lo hemos demostrado a través de milenios, es cómo vivir en armonía con la naturaleza, cómo resistir y dominar el cambio climático", acotó.

Setra expresó su temor de que en el marco de REDD el manejo de selvas y bosques sea delegado a instituciones que no respeten los derechos de los pueblos indígenas que los habitan.

"Para nosotros, los territorios no son sólo recursos", dijo Setra. "Para nosotros, los territorios son madre, sangre, alma y vida".

Numerosos testimonios presentados durante la conferencia de los pueblos indígenas en Bonn subrayaron estos temores. Joan Carling, secretaria general del Pacto de los Pueblos Indígenas de Asia, se refirió al proyecto piloto de administración de territorios en Vietnam, que, en su opinión, ignoró los derechos de sus habitantes.

"Aunque el proyecto específicamente mencionó que los habitantes de esos territorios tenían el derecho de expresar su consentimiento previo, libre y basado en información, en la práctica los pueblos indígenas nunca tuvieron la oportunidad de hacerlo" dijo Carling a IPS.

El consentimiento previo, libre e informado es un derecho colectivo recogido por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2008, y supone que los nativos dispongan de información previa a la expresión de su consentimiento, para poder debatir libremente ventajas e inconvenientes de un tema que los afecte y que necesite su aprobación o rechazo.

En el proyecto piloto de Vietnam, el único procedimiento aplicado fue un referendo donde los habitantes solo tenían derecho a responder una pregunta, explicó Carling. Esta era: "¿quieren que sus territorios sean protegidos bajo REDD o no?", dijo. La mayoría respondieron "sí".

"Pero los pueblos indígenas nunca fueron informados sobre lo que quiere decir su derecho al consentimiento previo, informado y libre, ni fueron capacitados para discutir las ventajas y los riesgos del proyecto", añadió.

Carling exigió que, en el marco de REDD, los pueblos indígenas sean capacitados para analizar los proyectos de administración de sus territorios, que les permita también aportar soluciones a los problemas ambientales asociados al uso de los recursos naturales.

Aparte del derecho de los pueblos indígenas al consentimiento previo, libre, e informado, otros temas recurrentes en la conferencia sobre REDD fueron la propiedad sobre los territorios que constituyen su hábitat, y el uso físico y religioso de los mismos.

Stanley Kimaren Ole Riamit, investigador sobre pueblos indígenas en Kenia, presentó el caso de un distrito de la provincia del Valle Rift, en el sur del país, habitado mayoritariamente por pastores Masai, con un alto nivel de analfabetismo.

La región es "una las más ricas en especies, tanto en flora como en fauna, en agua, y en bosques prácticamente intocados" de Kenia, dijo Kimaren Ole Riamit.

Al mismo tiempo, el distrito posee "numerosos sitios sagrados y de alto valor sociocultural" para los habitantes, apuntó.

Este valor sociocultural se refleja en el papel que la naturaleza juega en la vida de los Masai. "La naturaleza es fuente y almacén de conocimiento indígena, al mismo tiempo que catedral espiritual del pueblo, y fuente de paz, particularmente durante la época seca", señaló el investigador.

Todos estos aspectos estarían en peligro si los Masai perdieran su autonomía y su legítimo control sobre el distrito, afirmó.

En cuanto a la propiedad, el indígena misquito nicaragüense, Dennis Mairena, dijo que la autonomía de los pueblos originarios, reconocida en la constitución de este país centroamericano, garantiza su legítima administración y uso de los territorios que habitan. Esta autonomía podría ser ejemplo a seguir en otros países.

"En el marco de esa autonomía, los misquitos han obtenido títulos de propiedad sobre 15 de los 21 territorios que habitan, y que constituyen 35 por ciento del país," dijo Mairena a IPS.

Pero la crítica a REDD también se centra en su mero proceso administrativo, especialmente a la asociación liderada por Brasil, Japón y Papúa Nueva Guinea.

"Hasta hoy, esta asociación solo ha producido desilusiones", dijo David Turnbull, miembro de la Climate Action Network, una federación de organizaciones ambientales no gubernamentales presente en las negociaciones de Bonn.

Turnbull se quejó que la dirección conjunta de la asociación "mantiene una política secreta, de puertas cerradas, y de exclusión de actores de la sociedad civil que disponen de conocimientos y experiencia esenciales para el progreso" del programa

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