jueves, 16 de septiembre de 2010

De las aulas a las calles en Ramalah

Un delgado niño palestino, con no más de 10 años, merodea por las pilas de basura y las congestionadas líneas de automóviles que convergen en el puesto de control de Qalandia, entre la central ciudad cisjordana de Ramalah y Jerusalén oriental.

Les pide a los conductores de los autobuses que le permitan ascender para vender chicles por unas monedas. Cuando nadie le compra, se baja con lágrimas en los ojos. Arriesgando su integridad física, se mueve de auto en auto pidiendo unas monedas.

Cada día se puede ver a decenas de niños palestinos en los puestos de control y las intersecciones de Jerusalén tratando de vender algo a transeúntes y automovilistas, o directamente hurgando en las omnipresentes montañas de basura.

Debido a la pobreza endémica en Jerusalén oriental y en la Cisjordania ocupada, cientos de niñas y niños palestinos son obligados a salir a las calles por sus propios padres para que traigan algún dinero extra que ayude a la familia a sobrevivir.

Estos menores de edad deberían estar en la escuela, asegurándose un futuro mejor, pero las discriminatorias políticas educativas israelíes en Jerusalén oriental los llevan a desertar, si es que antes llegan a inscribirse en algún colegio.

El parlamentario Jamal Zahalka señaló a comienzos de este año que "el servicio educativo para los niños palestinos en Jerusalén oriental es peor que en cualquier otra parte de los territorios ocupados, incluyendo a Gaza o los campamentos para refugiados en Líbano, Jordania y Siria".

Más de 5.000 niñas y niños palestinos en Jerusalén oriental no asisten a la escuela. La tasa de deserción es de 50 por ciento, contra 12 por ciento entre los estudiantes judíos.

"Los índices de deserción y el nivel de pobreza entre los palestinos en Jerusalén oriental son aterradores", dijo a IPS Orly Noy, del grupo de derechos humanos israelí Ir Amim.

"El grave abandono en que se encuentra el sistema educativo en Jerusalén oriental está engendrando una catástrofe", alertó por su parte Tali Nir, abogado de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel.

Las dos organizaciones acusaron a las autoridades israelíes de discriminación deliberada en un informe titulado "Reprobado: El estado del sistema educativo en Jerusalén oriental".

Los activistas señalan que en Jerusalén oriental se necesitan 1.000 salones de clases más para estudiantes palestinos.

Las leyes exigen que el Estado asegure la igualdad educativa para todos los habitantes de la ciudad.

Sin embargo, el gobierno israelí invirtió un promedio de 2.300 nuevos shéquels (unos 604 dólares) en cada judío en la escuela primaria durante el periodo 2008-2009, pero gastó 577 nuevos shéquels (151 dólares) en cada niño palestino.

Según el informe, sólo 39 salones de clase fueron construidos para palestinos en el último año, a pesar de que se había prometido 644 para 2011.

Los grupos de derechos humanos acusan también al gobierno israelí de obligar a niñas y niños palestinos a estudiar en condiciones deplorables.

Miles de ellos son destinados a salones de clase abarrotados, en edificios por lo general mal equipados. Aproximadamente la mitad de las aulas (647 de un total de 1.398) son de calidad inferior, y un cuarto están en "condiciones inapropiadas", señala el informe.

Esto obliga a que miles de estudiantes sean trasladados a edificios alquilados, que carecen de ventilación, bibliotecas, laboratorios o espacios de recreo.

Por lo general le toma horas a un niño palestino llegar a la escuela, atravesando puestos de control israelíes, y los costos de los pasajes del transporte son altos.

En mayo de 2001, la Corte Suprema israelí determinó que la Municipalidad de Jerusalén y el Ministerio de Educación estaban obligados a asegurarle educación a cada niño palestino de la ciudad.

Sin embargo, 40.000 menores palestinos en Jerusalén oriental aún optan por asistir a institutos privados para asegurarse una formación decente. Sólo 39.523 de los 82.250 acuden a escuelas del gobierno.

Organizaciones islámicas en Jerusalén oriental proveen educación a aproximadamente ocho por ciento de los niños de origen árabe, mientras que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Medio Oriente (UNRWA) también hace su parte.

"Muchos han recurrido a las escuelas privadas, y miles que no pueden pagar se quedan en casa", añade el informe.

"Continuamente llevamos ante la justicia a la Municipalidad y al Ministerio de Educación por este tema (…) Sin embargo, el Estado responde con excusas, diciendo que hay muchos obstáculos. No es la primera vez que fallos judiciales han sido ignorados por autoridades israelíes", explicó Noy a IPS.

Mientras la burocracia sigue dando círculos interminables, los niños palestinos en situación de calle siguen abandonados con un futuro sombrío por delante.

"Es un ciclo que se perpetúa y socava la sociedad palestina, y no ayuda a construir una comunidad fuerte y estable", dijo Noy

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