miércoles, 29 de septiembre de 2010

El navegar por internet, sepa como esta

La vida urbana y el acceso a las tecnologías de la información abren a las niñas y adolescentes todo un abanico de posibilidades: mejor educación, acceso a la salud y un montón de ideas y habilidades nuevas. Pero al mismo tiempo implican varios peligros.

Un informe presentado este miércoles por la organización humanitaria Plan International concluye que tanto la vida en las ciudades como el fácil acceso a Internet y a otros servicios de comunicación pueden representar riesgos significativos para las adolescentes.

Se trata del cuarto estudio reporte de la serie "Because I Am Girl: The State of the World’s Girls 2010" ("Porque soy una chica: El estado de las niñas del mundo 2010") y se titula "Digital and Urban Frontiers: Girls in a Changing Landscape" ("Fronteras digitales y urbanas: Las muchachas en un paisaje cambiante").

"La vida urbana y la tecnología son dos terrenos de crecimiento y oportunidades reales, pero esto también significa que las adolescentes y mujeres jóvenes pueden estar en riesgo", dijo a IPS la editora del informe, Sharon Goulds.

Cada mes, las ciudades del mundo en desarrollo aumentan en alrededor cinco millones de personas, con la llegada de inmigrantes de las áreas rurales que aspiran a una vida mejor para ellos y para las familias que dejaron atrás. Se estima que para 2030 unos 1.500 millones de muchachas vivirán en áreas urbanas.

Las jóvenes que se mudan a las ciudades tienen más probabilidades de ir a la escuela. En los países en desarrollo, la asistencia puede ser hasta 37 por ciento superior para adolescentes de entre 15 y 19 años. El acceso a los servicios de salud también es más fácil, lo que reduce las muertes maternas y mejora la comprensión de la salud sexual y reproductiva.

Sin embargo, estos beneficios están acompañados de riesgos significativos: falta de viviendas, sobrepoblación y saneamiento de mala calidad, todo lleva a un aumento de los abusos físicos y sexuales contra las mujeres.

Por supuesto, el acoso sexual no es un fenómeno que se limite a los países en desarrollo. Calles, mercados y subterráneos atestados de gente dan a los hombres la oportunidad perfecta de acosar a las jovencitas con impunidad. En Holanda, 40 por ciento de las mujeres entrevistadas en una encuesta por Internet dijeron no sentirse seguras al caminar solas por la noche en sus propias ciudades.

Los peores peligros los enfrentan las muchachas que viven en algunos de los tugurios más pobres del mundo o en la calle.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), de los aproximadamente 100 millones de menores de edad que habitan las calles de las ciudades de todo el mundo, alrededor de 30 por ciento son niñas. No soprende que las adolescentes sin hogar sean las más vulnerables a ser forzadas al trabajo sexual, a mendigar o a trabajar gratis para poder escapar de la pobreza.

"Es clave garantizar que las niñas tengan acceso a los muchos beneficios que una ciudad puede ofrecer", dijo Gould.

"En las encuestas realizadas para el informe, los principales puntos en su lista de mejoras eran una mejor iluminación de las calles, un transporte público más seguro y más personal de seguridad", agregó.

Un mayor acceso a las tecnologías de la información y la comunicación puede ser una de las ventajas de vivir en una ciudad. Un buen conocimiento de esas herramientas es esencial para la mayoría de los trabajos, así que la buena capacitación para las muchachas definitivamente mejora sus posibilidades de conseguir un trabajo, sacarlas de la pobreza y darles poder.

Muchas organizaciones de mujeres también usan tecnologías como Internet, radio y televisión para promover la igualdad de género, exponer la violencia contra las mujeres o educarlas en materia de salud sexual.

A medida que Internet y los otros medios de comunicación se vuelven más accesibles y muchas veces son requisito para encontrar un buen trabajo, es importante que los y las adolescentes adquieran conocimientos para usarlos de modo seguro, enfatiza el reporte.

A través de Internet las adolescentes corren especial riesgo de entrar en contacto con acosadores sexuales o de que las convenzan de conocerlos en persona, y por lo tanto de colocarse en una posición muy peligrosa.

Los potenciales peligros del ciberespacio hacen que algunas familias posterguen el aprendizaje de las niñas en materia de Internet o a la hora de darles un teléfono celular. Y aunque esto pueda protegerlas en parte del acoso sexual, impide que las niñas aprovechen a pleno las tecnologías de la información, lo que les daría una educación completa y les permitiría avanzar en la vida, advierten los expertos.

Es clave hacer consultas a las niñas y mujeres jóvenes sobre los intercambios que mantienen con otras personas por Internet, "no para sobreprotegerlas sino para volverlas conscientes de los riesgos y de cómo protegerse de ellos", dijo Gould.

El acceso a las tecnologías de la información y la comunicación puede permitir a las mujeres tener una mayor participación en la vida de sus comunidades y países, adquirir nuevas habilidades o conocimientos específicos que las ayuden a protegerse, por ejemplo del VIH/sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

"Tanto la vida urbana como el acceso a las tecnologías de la información deberían brindar a las niñas mayores oportunidades, siempre y cuando se aborden los riesgos. Pero las barreras de la pobreza, el acceso y las actitudes sobre lo que es adecuado para niñas y varones significa que se requerirá muchas inversiones en ellas, tanto dentro como fuera de las familias, para que se alcance una verdadera igualdad", dijo Gould.

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