domingo, 5 de septiembre de 2010

España y Marruecos y el peso de una frontera "sin definir"

El anuncio de una próxima visita del rey Juan Carlos de España a Marruecos terminó de disipar la última de las cíclicas crisis entre los dos países por las diferencias sin resolver sobre los límites de su frontera en los enclaves africanos de Ceuta y Melilla.

La vicepresidenta primera del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, no puso fecha este viernes al viaje de Juan Carlos a Rabat para encontrarse con el rey de Marruecos Mohammed VI, pero aseguró que el dialogo será "pronto" y tendrá carácter informal.

El ministro de Asuntos Exteriores (canciller), Miguel Ángel Moratinos, aseguró por su parte que las relaciones con Marruecos están "en un excelente estado", que habló varias veces con su homólogo marroquí, Taib Fasi Fihri, y que han "disipado" cualquier malentendido sobre la frontera melillense.

La frontera de Beni-Enzar entre Marruecos y la ciudad española de Melilla, en la costa norte africana, recuperó su total normalidad desde el jueves, después de una crisis abierta el día 11, cuando se anunció un boicot de grupos de comerciantes del país árabe a la urbe, que depende de productos marroquíes.

Fernández de la Vega confirmó que el lunes 23 el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, viajará a Rabat para encontrarse con su colega, Taieb Charkaoui, en una entrevista precedida ya por reuniones de directivos de fuerzas policiales y militares de ambos países. El viaje fue acordado por los dos ministros el día 13, según se informó entonces.

La crisis desencadenó en una polémica política interna entre el gobernante Partido Socialista Español (PSOE) y el opositor Partido Popular (PP) cuando el miércoles 18 el ex presidente del gobierno y dirigente de esta agrupación, José María Aznar, visitó Melilla en medio del boicot.

En esa ciudad, gobernada por el PP, Aznar acusó al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, de tolerar que los habitantes de Melilla "vivan en un paréntesis entre el acoso y la dejadez".

El acoso sería el provocado por el ingreso descontrolado de inmigrantes y artículos de consumo y la dejadez la falta de medidas eficaces del gobierno contra esa penetración.

Horas después de la visita de Aznar, las asociaciones marroquíes levantaron el bloqueo que había impedido el acceso de productos a la frontera.

La protesta fue realizada como respuesta al supuesto maltrato de la policía española en el paso fronterizo a los marroquíes que pasan hacia Melilla para trabajar o comerciar, unos 35.000 al día según diferentes organismos.

La Coordinadora de la Sociedad Civil en el Norte de Marruecos (CSCNM), el Comité Nacional para la liberación de Ceuta y Melilla y la Asociación Gran Rif de Derechos Humanos montaron grandes carteles frente a la frontera, en protesta contra la actuación de la policía española, en particular de las mujeres, a las que calificaron de racistas.

Más allá del respeto como personas a las agentes, ellas son las que cometen la mayoría de las agresiones, "son las que tiran la primera piedra", afirmó Munaim Shauki, presidente de la CSCNM.

Como reacción, el español Sindicato Unificado de Policía anunció que el lunes 23 presentará una querella contra esas organizaciones ante un tribunal melillense, por injurias y atentado contra su honor e imagen.

Shauki anticipó que concurrirán al juicio si el juicio se celebra en alguna ciudad de la península española, pero no lo harán si se realiza en Melilla, "una ciudad ocupada", porque ello supondría comparecer "ante un juzgado colonialista".

Melilla fue incorporada a España antes de que existiera el Reino de Marruecos, al conquistarla en 1497 tropas al mando del Duque de Medina Sidonia.

Basándose en ese hecho todos los gobiernos que desde entonces ha tenido Madrid han reivindicado su españolidad, en tanto que juristas marroquíes señalan que la prescripción adquisitiva, como se denomina a la posesión de un territorio por largo tiempo, no es un título suficiente para dar por buena la soberanía hispana.

Además, señalan que el reino alauí reivindica desde el siglo XVIII la soberanía sobre Melilla y Ceuta, otra ciudad española enclavada en Marruecos.

Durante su presidencia (1996-2004), Aznar mantuvo una relación de tirantez con el gobierno de Marruecos, al que irritó especialmente al respaldar a Estados Unidos y Gran Bretaña en la guerra de Iraq.

Fernández de la Vega, calificó este viernes de "escenificación oportunista y desleal la actitud del PP ante el problema de estos días en torno a la situación de Melilla.

Para ella "es inaceptable que quieran hacer política partidaria a costa de las relaciones entre Marruecos y España", ya que la posición de Aznar ha sido apoyada por la dirección del PP.

Entre otros se destaca el apoyo del presidente de Melilla, Juan José Imbroda, quien criticó al gobierno de Zapatero de falta de firmeza y debilidad frente a la situación de la ciudad.

Imbroda no vaciló en señalar que "Aznar es un español que visita Melilla, que es España y que un español visite su propio país nunca puede ser considerado una deslealtad por el gobierno".

Para la autoridad melillense, si el gobierno considera una deslealtad esa visita "es que ese gobierno se avergüenza, tapa e intenta ocultar una parte de España".

La deslealtad de Aznar y quienes lo apoyan es amplia, pues no es solo desleal al gobierno de su país sino al propio país, afirmó el secretario de organización del PSOE, José Blanco. Dirigentes del PSOE también han recordado que Aznar nunca visitó Melilla mientras gobernó el país.

Así las cosas, todos quedan a la espera de lo que puedan acordar las autoridades marroquíes y españolas tras la reunión que sus representantes sostendrán el lunes.

Pero es difícil que puedan aprobar algo que responda a las inquietudes de las organizaciones marroquíes que reclaman el libre acceso a Melilla y en especial que puedan transportar y vender allí sus productos

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