sábado, 25 de septiembre de 2010

Haitianos en peligro (en Mexico)

El terremoto que destruyó en enero buena parte de Haití agravó la exposición de mujeres y niñas de esa nación caribeña a la trata y el tráfico de personas, advierten especialistas y activistas.

"El fenómeno se ha visibilizado mucho más después del terremoto, al incrementar el desplazamiento forzado de personas. Hay gran potencial para la trata y el tráfico de personas", señaló a IPS la británica Bridget Wooding, académica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en la vecina República Dominicana.

Junto a Estados Unidos, Dominicana es el principal destino de los emigrantes haitianos. Allí residen o trabajan entre 200.000 y dos millones de personas de origen o ascendencia haitiana, según distintas investigaciones, entre ellas las desarrolladas por Wooding.

Las mujeres de Haití "están expuestas a la prostitución obligatoria, a la violación, al abandono, a la pornografía y al trabajo doméstico", señaló a IPS la experta haitiana Messadieu Guylande, de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés).

La situación haitiana es uno de los temas del Segundo Congreso Latinoamericano sobre Trata y Tráfico de Personas, convocado por organizaciones gubernamentales, independientes y académicas de la región, inaugurado el martes 21 y que concluye este viernes 24 en Puebla, 129 kilómetros al sur de la capital mexicana.

El movimiento telúrico de siete grados de intensidad en la escala de Richter que azotó el 12 de enero la capital haitiana y zonas cercanas mató a más de 220.000 personas y ha obligado a decenas de miles a vivir en campamentos provisionales.

Según la Organización Internacional para las Migraciones, la trata de personas es "la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas", recurriendo a diversos medios, "para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación".

Entre estos medios figura la amenaza, el uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder, una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios.

En cambio, el tráfico de personas se circunscribe al negocio de traslado e ingreso ilegal de migrantes.

En América Latina, unas 250.000 personas son víctimas de trata, un delito que deja ganancias por 1.350 millones de dólares para las bandas criminales, según estadísticas de la Secretaría (ministerio) de Seguridad Pública de México, aunque las cifras podrían ser superiores, según organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema.

Organizaciones como CATWLAC estiman que más de cinco millones de mujeres en la región han sido atrapadas por esas redes criminales y otros 10 millones se encuentran en peligro de caer en ellas.

Luego del sismo, las fuerzas de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, presente desde 2004 y dirigida por el diplomático guatemalteco Edmond Mulet, reforzaron la vigilancia de la frontera con República Dominicana, un límite poroso que consta de muchos pasos ciegos.

Las autoridades dominicanas deportaron a unos 20.000 haitianos por año entre 2003 y 2008, según estadísticas gubernamentales.

Luego del terremoto, el no gubernamental Sanctuary for Families (Santuario para las Familias) de Nueva York recibió a un centenar de haitianas.

"Llegan ilegalmente, con documentos falsos o visas vencidas. Les ofrecemos alojamiento, asistencia financiera o asesoría legal", explicó a IPS la directora de Servicios Legales del Santuario, Dorchen Leidholdt.

Este jueves se conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, instaurado en 1999 por la Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico de Personas.

"Tenemos evidencias de más tráfico y trata de personas, y se manifiestan en más infantes pidiendo en las calles de Santo Domingo, por ejemplo", dijo Wooding, coautora del libro "Needed but not Wanted" (Necesarios, pero no queridos), de 2004, sobre la inmigración haitiana en República Dominicana.

La autora se encontraba en Puerto Príncipe al momento del terremoto.

Antes de la tragedia, unas 500.000 niñas y niños no asistían a la escuela, dijo Guylande.

Desde 2007 no se registra ninguna acción penal bajo la nueva legislación dominicana contra la trata, la Ley 137-03, por lo cual el gobierno de Estados Unidos colocó a esa nación caribeña en un listado de vigilancia especial, por no cumplir "plenamente con los estándares mínimos para la eliminación" de ese delito.

En Haití las cosas no son diferentes. Aunque el gobierno ratificó el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, que complementa la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, en vigor desde el 29 de septiembre de 2003, no lo ha homologado en leyes internas.

"La cadena penal es muy frágil. El Poder Judicial no es autónomo ni fiable. Esta fragilidad de la justicia beneficia a los traficantes", comentó Guylande.

El único caso perseguido en suelo haitiano fue el de 10 misioneros estadounidenses que trataron de sacar del país luego del sismo a 33 infantes, y que fueron absueltos.

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