miércoles, 1 de septiembre de 2010

Las castas en India, se quieren teñir

Voces estridentes se oponen a que el gobierno de India identifique a los ciudadanos por su casta de origen en el censo nacional que lleva a cabo.

India no incluye la casta como categoría en un censo desde 1931. Esta forma de jerarquía social, basada en la ascendencia y la ocupación tradicional, continúa siendo un rasgo que marca la vida social y política en el país.

Las castas se originan en el hinduísmo, pero ni cristianos ni musulmanes no son inmunes a ellas.

La vasta mayoría de los casamientos siguen siendo endogámicos, produciéndose entre personas de la misma casta. Incluso los periódicos subdividen las columnas matrimoniales según la casta.

Cuando parejas jóvenes violan este código, se considera que invitan al ostracismo social o, peor, a las matanzas por honor.

Las castas también conforman electorados ya definidos, que son particularmente cuidados por los políticos. Varios partidos regionales se identifican estrechamente con una casta en particular, como ocurre con el Partido Samajwadi (SP) en el nororiental estado de Uttar Pradesh y con el Rashtriya Janata Dal (RJD) en el oriental Bihar.

El líder del SP, Mulayam Singh Yadav, y el del RJD, Lalu Prasad Yadav, promueven abiertamente a la casta yadav, integrada por campesinos que han ascendido socialmente. Ambos han sido ministros jefes y ministros del gobierno central.

Tanto el SP como el RJD, principales impulsores en el parlamento de la medida de incluir la casta en el cuestionario del censo, apoyan a la gobernante Alianza Unida Progresista, liderada por el Partido del Congreso.

Ante las acusaciones de que el gobierno le está dando largas a la aprobación de la medida, el ministro de Defensa, Pranab Mukherjee, anunció que lo que se está considerando es "cómo y cuándo" debe hacerse esto. El jerarca lidera un grupo de ministros encargado de formular una política sobre el tema.

Los partidarios de la medida sostienen que sin estadísticas precisas sobre la cantidad de integrantes de las castas, será difícil implementar de modo justo los programas de desarrollo.

Particularmente en debate está el tamaño exacto de un grupo oficialmente clasificado como "otra clase rezagada", que se estima representa entre 40 y 60 por ciento de la población de India y que está integrada por grandes castas como la de los yadavs.

"Necesitamos un recuento científico de las ‘otras clases rezagadas’" a fin de que puedan beneficiarse de un sistema de cuotas, dijo Sitaram Yechuri, parlamentario por el opositor Partido Comunista de India.

"La enumeración de las ‘otras clases rezagadas’ rápidamente resolverá disputas sobre sus números reales y aportará información vital sobre sus condiciones socio-educativas y económicas", dijo el demógrafo Yogendra Yadav, del Centre for the Study of Developing Societies (Centro para el Estudio de las Sociedades en Desarrollo), con sede en Nueva Delhi.

Según él, el gobierno no tiene más opción que contabilizar a los grupos sociales que ya ha reconocido mediante leyes y políticas. También deberá atender directivas judiciales para que pueda implementarse una acción afirmativa, opinó.

La enumeración de esos grupos "se debió haber realizado en el último censo, en 2001", cuando ya se implementaba la política de cuotas para los mismos, sostuvo.

Mientras, Sabal Bharat, una agrupación integrada por figuras públicas destacadas, elabora una estrategia para impedir la inclusión de las castas en el censo hasta que el tema pueda ser analizado por un comité legislativo pluripartidario, que considere las opiniones de juristas, estadistas, demógrafos y otros académicos, así como de las asambleas estaduales.

El fundador de Sabal Bharat, Ved Prasad Vaidik, dijo a IPS que el asunto es demasiado importante para "ser tratado sumariamente por apenas un pequeño grupo de ministros o por los líderes políticos del Parlamento actual, porque impactará en las futuras generaciones".

"El hecho es que los principales partidos políticos no quieren asumir la responsabilidad de iniciar esta peligrosa medida, pero están ansiosos por preservar a sus electorados", señaló Vaidik.

En las últimas dos décadas, tanto el Partido del Congreso como su principal rival, el pro-hindú Partido Bharatiya Janata, han sido marginados en Uttar Pradesh y Bihar, estados que juntos albergan a 273 millones de personas.

Originalmente, la sociedad hindú se dividía en sacerdotes (brahmanes) como la máxima jerarquía, guerreros (kshatriyas), comerciantes (vaishyas) y clases esclavas (sudras).

Pero estas cuatro categorías comenzaron a dividirse y subdividirse y, con los siglos, llegaron a ser miles de grupos cerrados de carácter hereditario. La mayoría de las "otras clases rezagadas" actualmente se identifican con la casta sudra.

La Constitución de 1950 ilegalizó la discriminación en base a la casta, pero los prejuicios persisten, especialmente en áreas rurales donde vive 70 por ciento de los 1.200 millones de habitantes de India.

Por ejemplo, los dalits ("intocables"), que están fuera del sistema de castas, enfrentan prejuicios extremos. El gobierno ha establecido cuotas para ellos en el parlamento y otros órganos, así como en puestos públicos e instituciones educativas.

Una decisión del gobierno de extender la acción afirmativa a "otras clases rezagadas" que abarca a los dalits ha suscitado protestas de las castas "superiores", y también de grupos como Sabal Bharat, que trabajan para eliminar el sistema de castas.

"La casta es un mal social que debe erradicarse, y no ratificarse mediante el censo. Yo soy brahmán pero tengo un yerno dalit, y nunca me importó preguntarle a qué casta pertenecía", dijo Vaidik.

El gobierno presentó en el Parlamento un proyecto de ley para abordar una serie de impactantes "matanzas por honor" que tuvieron lugar en los últimos meses a propósito de matrimonios entre personas de distintas castas.

Por otro lado, la Corte Suprema reclamó en junio que los gobiernos estaduales reporten las medidas que adopten para disuadir las matanzas por honor. En el norte de India, la violencia entre castas a menudo cuenta con la bendición --por lo menos tácita-- de los concejos de las aldeas

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