martes, 21 de septiembre de 2010

Que chiste, el presidente de Sri Lanka no tiene oposicion

Si el presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, se vio fortalecido tras la aprobación este mes de una enmienda constitucional, fue gracias a los partidos opositores.

Al menos esa es la conclusión de observadores políticos, según los cuales la ausencia de una fuerte oposición facilitó la aprobación de la enmienda que le permitirá a Rajapaksa presentarse para un tercer periodo de gobierno consecutivo.

El levantamiento de los límites a la reelección presidencial fue incluso apoyado por algunos representantes del principal grupo opositor, el Partido Nacional Unido (UNP).

"Durante la última aprobación de la enmienda constitucional vimos que la oposición ni siquiera tenía poder para desafiar al gobierno", señaló Soosaipillai Keethaponkalan, jefe del Departamento de Política de la Universidad de Colombo.

"De hecho hemos pasado a un informal sistema unipartidista", opinó.

El UNP boicoteó el debate y la votación del proyecto el 8 de este mes en la Asamblea Nacional, pero algunos de sus integrantes ignoraron la medida.

La ratificación de la decimoctava enmienda de la Constitución por un sólida mayoría de 144 votos en 225 anuló el límite máximo de dos periodos consecutivos a la reelección presidencial en este país de Asia meridional.

Ahora, Rajapaksa puede postularse libremente para un tercer periodo, e incluso un cuarto si lo desea.

Entre los votos a favor de la enmienda hubo al menos una veintena de la oposición. El Congreso Musulmán de Sri Lanka, que ocupa ocho asientos legislativos e integra una coalición con el UNP, apoyó la iniciativa del Poder Ejecutivo. Al menos otros siete miembros del UNP y de otros partidos opositores también respaldaron la enmienda.

"El líder del UNP (Ranil Wickremasinghe) está esperando que el presidente se encuentre en problemas. Cree que el poder le va caer del cielo", escribió en una columna el fin de semana el analista Terrence Purrasinghe de la Universidad de Sri Jayawardenapura, en Colombo.

"Hay un gran vacío (de oposición) aquí. Se necesita un movimiento político maduro para llenarlo, y esto es más evidente que nunca", añadió.

Pero Keethaponkalan auguró muchos años para Rajapaksa. "A menos que se estanque la economía, no creo que su popularidad caiga".

Jehan Perera, del Consejo Nacional de Paz, alertó que la ausencia de una fuerte oposición es una receta para el desastre. "Se pueden tomar decisiones poco sensatas cuando no hay controles ni equilibrios", señaló.

No obstante, opinó que la oposición todavía puede revitalizarse. "Sri Lanka es una sociedad plural y no hay nada que impida la creación de una fuerte fuerza opositora en una futura instancia electoral".

Pero primero Wickremasinghe debe superar un desafío interno. Veinticinco legisladores del UNP han amenazado con volverse independientes si el líder del partido no adopta reformas que les den una mayor voz a los miembros más jóvenes de esa fuerza política.

La polémica enmienda fue adoptada menos de cinco años después de la primera victoria de Rajapaksa en las urnas y apenas meses después de su resonante triunfo en la votación presidencial de enero.

A este presidente ampliamente popular se le acredita haber liderado al gobierno en la victoria de mayo de 2009 contra los separatistas Tigres por la Liberación de la Patria Tamil después de casi 30 años de guerra interna.

La enmienda también abolió el Consejo Constitucional, un organismo asesor independiente, y le da al jefe de Estado el poder de designar integrantes de comisiones clave, levantando así importantes barreras al ya fuerte Poder Ejecutivo.

"Estamos convencidos de que los cambios incluidos en el proyecto de ley son totalmente inconsistentes con los valores liberales y constitucionalistas, y afectan negativamente la soberanía de la población y los principios republicanos", señaló el independiente Centro para Políticas Alternativas (CPA) en una declaración.

Partidarios de la enmienda sostienen que, contrariamente a la idea de que erosiona los controles al Poder Ejecutivo, los fortalece, ya que obliga al jefe de Estado a dar cuentas a la Asamblea Nacional cada tres meses.

"La responsabilidad ante el parlamento se hará aun más fuerte", dijo el ministro de Desarrollo Económico, Basil Rajapaksa, en el debate sobre la enmienda.

Sin embargo, la Constitución establece que la Asamblea Nacional no puede invalidar ninguna decisión tomada por el mandatario sin una mayoría de dos tercios.

"Un presidente con dos periodos y que se presenta para otro tendrá que convencer al pueblo de que merece ser candidato entre los demás candidatos", dijo por su parte al parlamento el ministro de Plantaciones, Mahinda Samarasinghe.

"La gente tendrá una más amplia gama de opciones a la hora de escoger quién debe liderar el país. El pueblo, en última instancia, elegirá a su preferido. Ese es el meollo y la sustancia de la democracia", añadió.

El gobierno fue acusado de imponer el proyecto sin permitir una consulta pública. Pero la Corte Suprema, en un fallo emitido el día previo a la votación, aclaró que se necesitaba sólo una mayoría de dos tercios en la asamblea legislativa para su aprobación, sin la necesidad de convocar un referendo

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