jueves, 2 de septiembre de 2010

Serbia quiere negociar estatus de Kosovo

Serbia se propone plantear en septiembre a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una negociación sobre el futuro de Kosovo, que en 2008 declaró su independencia de forma unilateral y fue reconocida por numerosos países.

Belgrado prepara sus próximos pasos, claramente sorprendido por la decisión emitida en julio porla Corte Internacional de Justicia (CIJ), de la ONU, respecto de que la declaración de independencia de Kosovo concuerda con la legislación internacional.

"El tribunal considera que el derecho internacional general no contiene ninguna prohibición aplicable respecto de la declaración de independencia", reza el dictamen del presidente de la CIJ, el juez Hisashi Owada.

"En consecuencia concluye que la declaración de independencia del 17 de febrero de 2008 no violó ninguna norma internacional general", añade.

El dictamen de la CIJ no es una decisión vinculante, sólo una opinión en calidad de consulta.

"Fue una decisión muy difícil para Serbia", declaró el presidente Boris Tadic. "Pero este país seguirá su lucha por definir el estatus de Kosovo de forma pacífica y diplomática. Nunca reconocerá su independencia", añadió.

La situación de unos 100.000 serbios residentes de Kosovo es delicada. La mayoría están en el norte y son leales a Belgrado y en varias localidades y no reconocen la autoridad de Pristina.

Serbia necesitará el apoyo de aliados como China y Rusia y de países bajo su esfera de influencia. También despachará representantes a 55 naciones con una carta de Tadic para obtener su respaldo en la iniciativa que impulsará en la Asamblea General de la ONU.

Sesenta y nueve países, incluidos 22 miembros de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, reconocieron la independencia de Kosovo.

Belgrado llevó el asunto a la CIJ con la intención de que el tribunal de la ONU estipulara que la declaración de independencia unilateral de Kosovo infringe el derecho internacional.

Kosovo declaró su independencia en 2008, tras estar bajo administración del foro mundial desde junio de 1999.

La CIJ dictaminó que Serbia perdió su jurisdicción sobre Kosovo cuando el territorio quedó bajo administración de la ONU, tras 11 semanas de bombardeo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra la infraestructura de este país, a raíz de la represión lanzada por Belgrado contra dos millones de albanokosovares.

Bajo el régimen del presidente Slobodan Milosevic (1941-2006), Belgrado puso fin a la amplia autonomía de la provincia en 1990 e instauró un control directo poniendo serbios al frente de todos los organismos.

Los reclamos de albanokosovares para restablecer la autonomía fueron rechazados, lo que motivó una insurrección armada. La brutal represión de 1998 a 1999 llevó a la intervención de la OTAN.

Milosevic gobernó Serbia desde 1989 hasta su caída, tras un levantamiento popular en 2000, cuando ejercía la presidencia de la Federación Yugoslava, y falleció en 2006 en una cárcel del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.

Kosovo es importante para este país porque allí fue creado el primer estado serbio medieval y es la cuna de la Iglesia Ortodoxa Serbia. Pero desde entonces cambió su composición étnica y quedan pocos serbios.

"El tribunal evitó de forma elegante establecer la diferencia entre el derecho a la autodeterminación y la declaración de independencia, que no es ilegal en sí misma. Tampoco se concentró en el asunto de la integridad territorial, sobre la que tanto insiste Serbia", explicó a IPS el profesor de derecho internacional Vojin Dimitrijevic.

"Establece un precedente porque cualquier movimiento lo suficientemente fuerte puede seguir el camino de Kosovo. Hay decenas de grupos separatistas en el mundo", añadió.

El político Vuk Draskovic, opositor de Milosevic, pidió realismo sobre el asunto.

"El tribunal claramente priorizó cuestiones de nacionalidad y de derechos humanos sobre la autoridad y la soberanía. Esa debe ser la base sólida de los reclamos de Serbia respecto de la protección de monumentos históricos en Kosovo", declaró a la emisora Radio B92.

"Los serbios de Kosovo pueden ser una minoría protegida y estar vinculados de forma económica, entre otras, a su patria y tratar de reconciliarse con sus vecinos albaneses", añadió.

La iniciativa que se presentará ante la ONU pretende una mayor autonomía para los serbios del norte de Kosovo, y de otras localidades, en el entorno de los monasterios ortodoxos con vínculos especiales con Belgrado, señaló un diplomático que no quiso revelar su nombre.

"Nos guiamos por el principio de que una parte no debe obtener todo (Kosovo) y la otra perder todo (Serbia)", apuntó.

"Es el deseo de algunos, pero no es realista", añadió, en alusión a quienes reclaman la división de Kosovo entre las partes serbias y las albanesas

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