miércoles, 27 de octubre de 2010

Iglesias sin homofobia

El mexicano Alejandro González abandonó el catolicismo para sumarse a las Iglesias de la Comunidad Metropolitana (ICM), dirigidas en especial al colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT), en busca de un espacio más abierto y tolerante.

"Me cambié para ser genuino entre lo que predico y lo que vivo. El mensaje de la iglesia no debe ser de señalamiento y condena, sino de aceptación", dijo González a IPS, desde hace siete meses pastor de la Iglesia "Casa de Luz", en la norteña ciudad mexicana de Monterrey, afiliada a la Fraternidad Universal de las ICM.

La primera de las ICM fue fundada en 1968 por Troy Perry en la occidental ciudad estadounidense de Los Ángeles, en respuesta a la homofobia dominante en otras instituciones religiosas.

La denominación es de tradición protestante liberal, y es considerada la primera organización cristiana con especial enfoque en la comunidad homosexual.

Las ICM están presentes en por lo menos 23 países, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, España, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela.

"Casa de luz" nació en 1998, por el aporte del misionero estadounidense David Pettitt. Tiene también extensiones en la norteña ciudad de Piedras Negras y en la noroccidental de Guadalajara, con un total de 80 miembros.

En los últimos años han surgido en México otras congregaciones cristianas con espacio para la comunidad LGBT, frente a lo que consideran discriminación de las iglesias más tradicionales, especialmente la Católica. Hoy hay por lo menos seis grandes comunidades inclusivas.

"Somos personas a quienes la iglesia cristiana ha lastimado, con impactos sociales que repercuten en el aspecto religioso. Nuestra comunidad surge de la necesidad de crear una iglesia inclusiva", explicó a IPS la pastora Liliana Huerta, una de las cinco personas que dirigen la Comunidad Cristiana de Esperanza (CCE), de tradición pentecostal.

Fundada en 2000, la CCE cuenta hoy con unos 200 fieles, y en noviembre abrirá su segunda sede, en el sur de la capital mexicana. La agrupación tiene también filiales en Argentina, Brasil, España y Portugal.

En México están registradas 7.392 asociaciones religiosas, de las cuales 7.360 son cristianas, y el resto judías, islámicas, budistas, hindúes y otras.

De las cristianas, 4.050 son evangélicas, 3.190 católicas, 89 protestantes, 28 ortodoxas y tres de otras tradiciones, según la Dirección Nacional de Asociaciones Religiosas de la Secretaría (ministerio) de Gobernación.

En los últimos años, la capital mexicana se ha colocado a la vanguardia en la aprobación de legislaciones por los derechos de las minorías sexuales, una de las razones por las cuales han proliferado las iglesias para el colectivo LGBT.

Desde marzo pasado está vigente la reforma del Código Civil citadino, que avala los matrimonios entre personas del mismo sexo. Desde esa fecha se han realizado 433 casamientos: 232 fueron entre parejas de hombres y 201 entre mujeres, según datos del Registro Civil de la ciudad de México.

"Buscamos que no haya marginación o falta de respeto, por eso se abrió un espacio donde se habla de cuestiones religiosas y (se trata de) vincular la espiritualidad con la sexualidad", dijo a IPS el pastor Salvador Barragán, de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana "Reconciliación".

Esta congregación fue fundada en 1981 por el estadounidense John P. Doner. La comunidad, en principio vinculada a la Fraternidad Universal de las ICM, se independizó en 2006. Si bien cuenta con una veintena de miembros activos, sus servicios religiosos convocan a unas 70 personas.

Barragán también se alejó de la fe católica hace dos décadas debido a que se sentía marginado por su orientación sexual. Está al frente de "Reconciliación" desde noviembre de 2009, tras el deceso del anterior pastor, Jorge Sosa, un fuerte defensor de los derechos del colectivo LGBT.

En consonancia con el Vaticano, la Iglesia Católica mexicana condena la homosexualidad y las uniones legales entre personas del mismo sexo.

"Siguen manteniendo una estructura de pensamiento para apegar a las personas a una postura que atenta contra los derechos", criticó Barragán.

En febrero pasado, "Casa de Luz" llevó a cabo ceremonias colectivas de bendición a parejas homosexuales en Monterrey, y repetiría esa actividad el año próximo. Desde su fundación, en CCE se han casado dos parejas.

"Ser una iglesia diferente a la iglesia tradicional es parte del activismo que estamos haciendo", resaltó González, quien sustituyó al uruguayo Fernando Frontán.

A pesar del empuje de estas congregaciones, su contacto institucional es limitado. "Nos falta conversar con otros grupos para disminuir la eclesiofobia", dijo Barragán.

Huerta aseguró que otras denominaciones les han solicitado asesoría en estudios sobre homosexualidad a la luz de los textos bíblicos. "Nos falta mucho por recorrer. Tenemos que dar pasos firmes en nuestro crecimiento", opinó

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