viernes, 1 de octubre de 2010

Serbia pierde Kosovo

Serbia perdió todas las batallas militares y legales para mantener el control de Kosovo. La UE espera que las conversaciones que mantendrán Belgrado y Pristina en octubre contribuyan a normalizar las relaciones entre este país y su ex provincia.

"Es un gran avance después de tantos años de enfrentamientos político o directo", dijo a IPS el profesor de derecho internacional Vojin Dimitrijevic.

"Es el momento de hablar sobre el estatus de los serbios de Kosovo", añadió el profesor de ciencias políticas Predrag Simic.

El encuentro, que cuenta con el auspicio de la Unión Europea (UE), se concentrará en asuntos importantes de mutuo interés. No se hablará sobre la independencia de Kosovo, a la que Serbia siempre se opuso.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó este mes una resolución que pide que haya negociaciones a continuación de la declaración de la Corte Internacional de Justicia divulgada en julio respecto de que la secesión de Kosovo de 2008 no constituyó una acción ilegal.

El ministro del Interior de Serbia, Ivica Dacic, se propone tratar asuntos vinculados al crimen organizado, sobre el que ambos estados mantienen una cooperación sustancial.

Unos 80.000 serbios viven en Kosovo, asentados en el norte y en enclaves aislados en torno a 1.300 iglesias ortodoxas y monasterios que datan del siglo XII.

Los serbios perdieron su independencia en 1389 en un enfrentamiento contra los turcos, pero siempre consideraron esa región como la cuna de su estado medieval y de su identidad.

Con el paso del tiempo, los serbios fueron minoría en Kosovo, donde ahora viven dos millones de personas de origen albanés.

Belgrado revocó en 1990 la amplia autonomía que gozaba entonces su provincia e impuso un control directo. Los serbio-kosovares concentraron el poder junto con el gobierno central.

Los albano-kosovares encabezaron una rebelión armada para luchar por la independencia, la que fue duramente reprimida por Belgrado. La Organización del Tratado del Atlántico Norte intervino en 1999 bombardeando Serbia durante 11 semanas, tras lo cual Kosovo quedó bajo administración de la ONU.

En 2008, Pristina declaró la independencia de forma unilateral, que Serbia juró nunca reconocer.

Las conversaciones entre Belgrado y Pristina debieran concentrarse en una mayor autonomía para los serbios de Kosovo y en cuestiones de derecho para los que huyeron en 1999 y perdieron sus propiedades a manos de los albano-kosovares, coincidieron Dimitrijevic y Simic.

Los serbio-kosovares también quieren un gobierno local serbio y estrechos vínculos con Belgrado en materia de educación y atención médica, añadieron.

"Es lo máximo que Serbia puede obtener", dijo a IPS un alto diplomático serbio.

El comisario para Ampliación y Política Europea de Vecindad de la UE, Stefan Fuele, propuso a Belgrado una agenda para las conversaciones que incluye asuntos de "cooperación en la protección fronteriza, aduana, comercio y economía, transporte, telecomunicaciones, cuidado del patrimonio cultural e histórico y la lucha contra el crimen organizado".

Si coopera, la candidatura de ingreso de Serbia a la UE puede ser aprobada para fines de este año.

Kosovo espera que termine el bloqueo al pasaje de mercancías, vigente desde 1999. Los albano-kosovares que trabajaban para empresas serbias y cuyas pensiones fueron revocadas ese mismo año, aguardan para reclamar sus derechos.

El tren no funciona en Kosovo desde 1999. Está prohibido viajar a Serbia con pasaporte kosovar o con una placa de automóvil de ese territorio. Los productos se exportan a través de Albania o Macedonia, lo que encarece el comercio.

La asunción del patriarca Irinej, el 3 de octubre, pondrá a prueba la disposición a colaborar de Kosovo, porque su sede será el Patriarcado de Pec, en ese territorio.

La Iglesia apuesta a un "diálogo que sea bueno para todo el pueblo de Kosovo", declaró el Patriarca

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