lunes, 15 de noviembre de 2010

Angelina Jolie y la polemica en los balcanes

El rumor de que la actriz Angelina Jolie haría un filme en Bosnia-Herzegovina sobre el romance entre una musulmana y su violador desataron una dura protesta de organizaciones femeninas locales.

La noticia confusa puso al descubierto el destino sufrido por miles de bosnias musulmanas violadas por serbios en el este de Bosnia-Herzegovina en la guerra de los Balcanes, de 1992 a 1995.

Muchas sufrieron esa situación repetidas veces y durante muchos meses. Varias fueron asesinadas.

Muchos de los niños y niñas que nacieron fueron dados en adopción o colocados en orfanatos. Cientos de mujeres interrumpieron los embarazos, incluso avanzados, en hospitales y centros de salud tras huir de Bosnia, según organizaciones como Mujeres Víctimas de la guerra (WAW, por sus siglas en inglés) y Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia).

Los serbios niegan que sus fuerzas hayan cometido esos actos.

Las víctimas todavía sufren el trauma y luchan por hacerse un lugar en la sociedad donde no las estigmaticen. Muchas fueron rechazadas hasta por su familia. Casi todas están bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico.

"Nadie podrá filmar lo que vimos ni lo que sufrimos", dijo a IPS Bakira Hasecic, de 54 años, directora de WAW. "Todo lo de la película reactivó nuestro dolor, nuestro sufrimiento", apuntó.

La asociación tiene una base de datos con miles de nombres de víctimas e incluso de violadores. Figuran niñas y mujeres, de 12 a 80 años, violadas en 1992.

Hasecic fue violada varias veces. Hubo una matanza de musulmanes en la ciudad donde vivía, Visegrad. Muy pocos sobrevivientes regresaron.

De acuerdo con los acuerdos de paz de Daytona que pusieron fin a la guerra en 1995, el este de Bosnia es parte de la República de Srpska, la entidad serbia. La otra entidad es la Federación Croata Musulmana.

Hasecic dedicó su vida a buscar a los responsables de crímenes de guerra para llevarlos ante la justicia. También ayudó a las mujeres que accedieron a declarar ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, con sede en La Haya, y ante otros de Sarajevo.

"Pero eso también es un horror porque las víctimas deben contar sus historias una y otra vez, responder las preguntas más truculentas de los jueces e incluso conocer a familiares de los imputados en los pasillos de los tribunales, viviendo una y otra vez la inimaginable humillación", relató Hasecic.

Enisa Salcinovic, de 58 años, señaló que sus hijos fueron la fuerza que le permitió seguir viviendo tras ser violada durante meces en la oriental localidad de Foca en 1992, frente a sus padres, hijos y familiares políticos.

Salcinovic dirige la Asociación de Torturados Sobrevivientes de Campos de Concentración, con sede en Sarajevo.

Las fuerzas serbias arrearon bosnios musulmanes en campos donde fueron torturados, asesinados o expulsados a zonas controladas por autoridades islámicas durante la guerra. Los hombres también fueron violados, pero ninguno de ellos quiere hablar.

"Nadie quiere hablar sobre violación en nuestro ambiente primitivo", señaló Salcinovic. "Es vergonzoso, pero debe contarse la verdad", señaló Salcinovic.

"Te arruina psíquica y físicamente. Todas las víctimas comparten esa opinión", apuntó.

"La terapia es un trabajo constante, pero no existo más como mujer, me siento vacía. Me dan miedo los hombres, incluso cuando los cruzo en el tranvía", relató. Salcinovic tiene varias operaciones por distintos problemas de salud, incluido cáncer.

Algunos serbio-bosnios fueron condenados por el Tribunal de La Haya o por otros por crímenes contra la humanidad, violación y por prostitución forzada de bosnias musulmanas. Pero muchos siguen impunes.

En todos los casos debe hacerse justicia para que "esas cosas no vuelvan a pasar". Hasecic no tiene miedo de viajar al este de Bosnia con otras víctimas y ayudar a encontrarlas a los hombres que las violaron o asesinaron a sus familiares.

Es mejor llamar a las víctimas de violación "sobrevivientes" por les da esperanza, señaló la psiquiatra Dubravka Salcic, quien tiene 15 años de experiencia en esta problemática.

"Pero con estas mujeres no se trata sólo de violación. Sufrieron una sucesión de traumas, por lo menos perdieron a un familiar, y muchas a varios, esposos, hermanos, padres o hijos, además de su casa u otra propiedad. Es difícil construir una estrategia de contención positiva en torno a ellas", dijo a IPS.

Es inimaginable para las sobrevivientes pensar en reconciliación mientras los responsables sigan libres.

El Estado otorga 357 dólares a cada una para medicamentos y atención psicológica. Pero hasta eso es poco.

Las atrocidades ocurridas en Bosnia-Herzegovina motivaron la resolución 1325 de Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas hace 10 años.

Fue el primer documento que mencionó el impacto de la guerra sobre las mujeres y llamó a todas las partes a tomar medidas especiales para proteger a las mujeres y niñas de la violencia sexual en conflictos

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