martes, 28 de diciembre de 2010

Organizacion celular a prisioneros

Los reclusos del estado de Georgia, en el sudeste de Estados Unidos, organizaron una huelga de varios días en al menos 11 prisiones conectándose con celulares prepagos, y el resultado es para algunos la mayor protesta de presos en la historia de este país.

Durante una semana, muchos presos se negaron a salir de sus celdas y algunos aún continúan con la medida. Otros reclusos continúan negándose a presentarse en sus puestos de labores habituales mientras no se les pague un salario.

Elaine Brown, una ex dirigente del Partido Pantera Negra, cree que la huelga fue un gran éxito. Los propios presos fijaron la fecha y se valieron de ella para hacerla pública, dijo Brown, quien tiene un amigo al que llama "hijo" recluido en una de las cárceles de Georgia.

"El 9 de diciembre corrí la voz. Ahora todo el mundo está participando, hemos creado una coalición. La cuestión no era la huelga, sino los reclamos que están todavía sobre la mesa", dijo Brown.

Los presos piden mejoras en la atención médica y la alimentación, más oportunidades de educación, que se les pague por el trabajo que hacen en las prisiones, contacto más estrecho con las familias, que se reduzca la superpoblación carcelaria y más opciones de ejercicio físico.

"Probablemente fue lo más grande que se haya visto en este país en materia de alzamiento de grupos oprimidos en una forma unificada, estratégica e inteligente", agregó.

Brown se unió a activistas como Bruce Dixon, de Black Agenda Report –un sitio negro e izquierdista de noticias y blogs—, para crear la Concerned Coalition to Protect Prisoners' Rights (Coalición Dedicada a proteger los Derechos de los Presos).

La coalición incluye también a grupos como el Partido Verde de Georgia, la Nación del Islam y la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP por sus siglas en inglés).

Desde el inicio de la protesta, la coalición celebra conferencias telefónicas para organizar el apoyo a los reclamos de los presos desde afuera de los penales. Una delegación con tales fines incluye a un representante del no gubernamental Southern Center for Human Rights y a otro del capítulo de Georgia de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles.

Activistas del estado han organizado una respuesta de grupos de base. Un equipo de ellos y de observadores de organizaciones no gubernamentales visitó el lunes 20 la prisión estatal de Macon, situada en el centro de Georgia, para entrevistar a los presos, observar las condiciones en que se encuentran e investigar sus reclamos y denuncias de represalias.

"El equipo entró a la prisión, la Macon fue la primera, para interrogar al personal y verificar las quejas de los reclusos", dijo Dixon.

"Fue muy importante que pudiéramos ingresar y hablar con los presos. El Departamento de Correccionales de Georgia aceptó procesar un documento con las demandas, empezar a observar las condiciones de reclusión y verificar la veracidad de las denuncias de represalias", dijo Dixon.

El Departamento de Correccionales afirmó que se había decretado el confinamiento de los presos en cuatro penales, Hays, Macon, Telfair y Smith.

Sin embargo, los reclusos insistieron en conversaciones telefónicas con periodistas y activistas que no estaban confinados, que cada mañana se abrían las puertas de las celdas y que ellos las cerraban y se negaban a salir.

La huelga fue coordinada en al menos 11 penales del estado. Otras prisiones mencionadas en varios reportes son Augusta State Medical Prison, Baldwin, Calhoun, Hancock, Rogers, Valdosta y Ware.

La protesta se inició el día 9 y continuó hasta el 16. "Sin dudas surgió desde dentro de la cárcel…, la coalición se formó en respuesta a ella", dijo Dixon.

Aparentemente, los presos obtuvieron los celulares a través de algunos carceleros y consiguieron mantenerlos escondidos.

Aunque las huelgas son hasta cierto punto comunes, la de Georgia es notable por su alcance.

"No es frecuente que se dé en varias instituciones y que se sostenga más que unas pocas horas", dijo Dixon. Los presos trabajaron juntos superando divisiones raciales, étnicas, religiosas e incluso de pertenencia a bandas delictivas, indicó.

"Había múltiples facciones negras, los musulmanes, los rastafaris, los miembros de distintas bandas del crimen organizado, los mexicanos e incluso la Hermandad Aria", detalló Dixon.

Acerca del reclamo de salarios, "la cuestión es si les van a pagar lo que corresponde", cuestionó Brown.

El sistema carcelario de Georgia tiene 53.000 reclusos. Casi todo el trabajo que realizan dentro de los penales es gratis. Los salarios de las prisiones varían de estado en estado en este país federal, pero en todos los casos constituyen apenas una fracción del sueldo mínimo nacional, fijado en 7,25 dólares la hora

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