domingo, 9 de enero de 2011

Israel mas cerrado que nunca

Varios episodios de discriminación contra la minoría palestina en Israel llevaron al parlamento (Knesset) de ese país a debatir sobre el aumento del racismo en su territorio.

"La democracia en el estado judío corre peligro porque un creciente elemento racista levanta su cabeza colectiva", señaló Ronit Sela, de la Asociación de Derechos Civiles en Israel.

"Los casos de discriminación ocurren en un clima que propicia el racismo. Esto no habría pasado antes del actual gobierno derechista", dijo a IPS.

La organización Judíos por un Bat Yam Judío, en alusión a una localidad cercana a Tel Aviv, realizó una manifestación contra la "asimilación de jóvenes judías con árabes residentes en la ciudad o en la vecina Jaffa".

"Es una organización de residentes de Bat Yam cansada de que tantos árabes salieran con jóvenes judías", explicó Bentzi Gufstein. "Además de la protesta, entregaremos panfletos explicando la situación", añadió.

El miedo a "verse inundados de árabes" llevó a que las interacciones sociales y políticas entre la mayoría judía de Israel y la minoría palestina permanezcan restringidas.

Las relaciones entre ambas comunidades están en gran parte influenciadas por la interacción social y económica, indicó el profesor Shlomo Hasson, de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

"Hay muy poca integración entre ciudadanos árabes y judíos en Israel. Hay mucho más desempleados entre los primeros que entre los segundos", señaló Orna Cohen, de Adalah, Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel.

"En el sector público, los árabes trabajan básicamente en la salud y la educación donde trabajan con miembros de su comunidad. En el privado, la integración es un poco mayor", dijo Cohen a IPS.

"También hay ciudades mixtas como Haifa donde se mezclan ambas comunidades. Pero hay muchas donde sólo hay judíos y los árabes no tienen derecho a vivir ni a comprar tierras", añadió.

Hace unas semanas, hubo un acalorado debate en el Knesset a raíz de un dictamen religioso de rabinos influyentes que prohibió alquilar casas a personas que no sean judías, en especial a los palestinos de la ciudad israelí de Safed, que estudian en la universidad local.

"No necesitamos ayudar a los árabes a echar raíces en Israel", señaló el rabino Shlomo Aviner, del asentamiento de Beit El (al norte de Jerusalén oriental), quien añadió que habría que dar prioridad a los judíos y que la creciente cantidad de palestinos israelíes se estaba volviendo un fastidio.

Los israelíes que de todas maneras rentaron una casa a palestinos recibieron amenazas y fueron avergonzados en público por organizaciones de derecha que publicaron listas con sus nombres.

Cuarenta y uno por ciento de los israelíes laicos consultados para una encuesta del diario israelí Y Net apoyan el pedido de los líderes religiosos de no rentar apartamentos a personas que no fueran judías, así como 64 por ciento de quienes tienen costumbres más tradicionales y 88 por ciento de los judíos jaredíes.

Haneen Zoabi, legisladora árabe-israelí, quien estuvo a bordo del Mavi Marmara, el barco que trató de romper el bloqueo contra el territorio palestino de Gaza en mayo, se mostró indignada de que algunos colegas parecieran sorprendidos con los últimos acontecimientos.

"Hace tres meses, el Knesset aprobó una ley que establece que las aldeas con poblaciones menores a 500 residentes podían seguir siendo exclusivamente judías para ‘mantener su identidad cultura’. Además, se aprobaron unas 10 normas el año pasado contra la minoría árabe", dijo Zoabi a IPS.

"Israel tiene un doble discurso", alegó.

"Algunos legisladores acusan a los rabinos de ser racistas, pese al juramento de lealtad que ellos apoyaron y aprobaron hace varios meses" en el Knesset, indicó.

"La norma prevé que la ciudadanía de los palestinos quede sujeta a un juramento de lealtad al sionismo y al carácter judío de Israel, pese a que choca con sus derechos en tanto que minoría étnica", remarcó.

"Los rabinos publicaron la carta a pesar de ser funcionarios del Estado", puntualizó Sela. "Le escribimos al ministro de Justicia y obtuvimos un mandamiento judicial pidiéndole que revisara el asunto. Pero no obtuvimos respuesta ni se hizo nada al respecto", añadió.

"El primer ministro Benjamín Netanyahu no reprendió a los rabinos. El hecho de que funcionarios públicos puedan instigar de esa forma, pese a que no hubo grandes cambios en la justicia de Israel en sus 62 años de historia, habla a las claras del actual clima político del país", dijo Sela a IPS.

El Centro Adalah documenta rigurosamente la discriminación contra los palestinos israelíes.

Las prácticas racistas están plasmadas en más de 30 leyes sobre el derecho de retorno, que sólo se aplica a los judíos, la facilidad con la que los palestinos pierden la ciudadanía, la poca representación que tienen en el ámbito de justicia y política, la falta de fondos para salud y educación de árabes, las altas tasas de desempleo y el inadecuado acceso a la tierra y a estrategias de planificación.

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