domingo, 20 de marzo de 2011

La venta de armas a Libia

Cuando en los años 70 y 80 el líder libio Muammar Gadafi gastó fortunas comprando material bélico a Occidente y a varios países comunistas, Estados Unidos advirtió que Libia podía convertirse en uno de los estados con mayor excedente de armas.

Libia acopió una gran cantidad de armamento sofisticado y si las fuerzas de Estados Unidos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se deciden a imponer una zona de exclusión aérea sobre ese país, Occidente puede llegar a toparse con su propio arsenal.

El régimen del coronel Gadafi depende de lo que acopió en aquellos años, dijo Pieter Wezeman, investigador del programa de transferencia de armas del Stockholm International Peace Research Institute (Instituto Estocolmo de Investigación de Paz), a IPS.

"Gadafi probablemente almacenó muchas armas porque no tenía personal para hacerlas funcionar", apuntó.

Arsenal bélico

Las ganancias obtenidas por la venta de petróleo permitieron al régimen libio dotarse de un enorme arsenal militar que incluye armas de un proveedor no convencional: Brasil.

Ese país entregó a Libia a principios de los años 80 más de 1.000 vehículos blindados para el traslado de efectivos y otros de combate Urutu y Cascavel, que pueden ser utilizados contra la población civil.

Además de bombarderos Sukhoi Su-24, Tuploev Tu-22 y MiG-25, de fabricación soviética, Libia tiene aviones Mirages y Dassault Falcon y helicópteros Aerospatiale, de Francia.

Italia le suministró más de 120 aviones SIAI-Marchetti, los franceses, misiles tierra aire Crotale, Estados Unidos, aviones de carga Lockheed C-130 y los británicos, tanques Centurion y vehículos para el traslado de personal Saladin y Ferret.

Las armas europeas también incluyen rifles belgas, obús suecos y sistemas de defensa antiaéreo Artemis, de Grecia.


La vida útil del armamento de Libia es discutible tras 12 años de embargo, impuesto por Estados Unidos y Europa occidental a mediados de los años 80.

"Lo que es seguro es que no son de última generación y no podrán repeler un ataque aéreo de Estados Unidos y de la OTAN", aseguró.

Pero una gran proporción del armamento libio procede de la hoy disuelta Unión Soviética y, luego, de Rusia, según especialistas en defensa.

En septiembre de 1994, con motivo del 25 aniversario del golpe militar de Gadafi, desfilaron por las calles de Trípoli más de 1.000 tanques T-62 y T-72, de fabricación soviética.

Rusia perderá más de 4.000 millones de dólares en contratos de armas con Libia, anunció la semana pasada el director de una compañía exportadora, Sergei Chemezov, quien reconoció que desde 1992 su país no le vende lanzamisiles ligeros que puedan ser usados contra la aviación occidental.

Estadísticas de la Unión Europea (UE), citadas la semana pasada por el periódico The New York Times, indican que Italia ha sido el mayor exportador de armas a Libia y que inversores libios tienen dos por ciento de las acciones de Finmeccanica, compañía italiana aeroespacial y de defensa.

Estados Unidos destinó 300.000 dólares en 2010 al entrenamiento de efectivos libios en el marco del programa Capacitación y Educación Militar Internacional. Estaban previstos 350.000 dólares para este año.

El programa "se concentró en el compromiso de Libia de renunciar a las armas de destrucción masiva, frenar el rápido crecimiento de la amenaza que supone Al Qaeda en la región y promover fuerzas de seguridad y militar profesionales y efectivas acorde con las prácticas y normas internacionales", según el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos.

Trípoli se mostró interesada en comprar nuevos sistemas de armamento desde que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la UE levantaron el embargo entre 2003 y 2004, dijo Wezeman a IPS.

Pero nada indica que hubo intercambios comerciales desde 2004 a la fecha, pese a rumores no confirmados de algunos acuerdos, a no ser por los misiles antitanques Milan de Francia.

Productores de armas de Francia, Gran Bretaña, Italia y Rusia, con apoyo de sus respectivos gobiernos, han mantenido un intenso intercambio comercial con Libia en los últimos años, indicó Weseman.

"La voluntad de vender estuvo, pero Gadafi se mostró cuidadoso a la hora de firmar contratos", apuntó.

Se sabe que algunas de esas armas fueron restauradas o mejoradas en los últimos años, añadió.

La compañía británica GDUK suministró un sistema de comunicación para usar en los tanques T-72 y la francesa Dassault renovó varias más, posiblemente unas 12, incluido el avión caza Mirage F-1, dos de los cuales habrían pasado a Malta hace una semana.

Finmeccanica restauró helicópteros de carga pesada CH-47 y fue contratada para reformar el vehículo de artillería pesada Palmaria.

Libia invirtió en proyectos de seguridad fronteriza, compró equipos y aviones de vigilancia por cientos de millones de euros a Finmeccanica en los últimos años, indicó Wezeman.

Trípoli también adquirió una gran cantidad de rifles, apuntó.

Ucrania exportó 101.500 rifles a Libia entre 2006 y 2007 y una compañía rusa informó haber recibido un contrato para entregar otros 500.000.

Una compañía belga vendió rifles de alta tecnología a Libia hace unos años y, hace un año, una italiana realizó otro envío para uso de la policía, indicó Wezeman.

"Hay motivos para creer que obtuvo más de esas armas de otras fuentes. El nuevo armamento se suman al que ya tenía de los años 70 y 80 y que todavía puede utilizarse", subrayó Wezeman.

Un ataque aéreo de Estados Unidos y la OTAN sin duda destruiría la mayor parte de las armas, como ocurrió en Iraq en 1990 y 2003, apuntó.

"Pero por tierra pueden aparecer los mismos problemas que en Iraq. Con la gran cantidad de armas pequeñas y ligeras existentes será fácil para quien esté interesado conseguir las que necesite", concluyó

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