viernes, 25 de marzo de 2011

Presos en Libano, olvidados

Sin conexiones ni dinero es muy difícil para refugiados y trabajadores inmigrantes sin documentos escapar de las prolongadas detenciones en las cárceles de Líbano.

Muy pocos detenidos reciben apoyo institucional de sus embajadas. Mezclados con delincuentes y asesinos, la mayoría pasa meses preso, incluso años, antes de comparecer ante un juez.

El delito que cometieron es no tener pasaporte porque les fue confiscado cuando llegaron a Líbano o porque nunca lo tuvieron.

También hay casos de confusión de identidad. "Pasé por esa situación un año después de llegar a Líbano tras escapar de amenazas de muerte en Argelia por ser transgénero", dijo Randa a IPS.

"Cuando traté de renovar mi visa, me dijeron que mi nombre de hombre era igual al de un libanés que había desertado del servicio militar y por eso me habían detenido, pero llegué a pensar que la embajada argelina estaba involucrada", relató.

Le dijeron que estaría presa 24 horas por averiguaciones, pero estuvo varios meses. La vistieron con ropa de hombre y la ubicaron en la sección masculina, al parecer con el objetivo de que accediera a ser deportada.

"Me dejaron más de 60 días presa mientras estudiaban la forma de deportarme. Pusieron un hombre con una enfermedad en la piel en mi celda para intimidarme", añadió.

Casos como los de Randa violan el artículo 9.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que protege a las personas sin sentencia de detenciones arbitrarias, indica un estudio del Centro Libanés de Derechos Humanos.

Los extranjeros detenidos que cumplieron condena representan casi 13 por ciento de la población carcelaria, según el estudio "Detención arbitraria y tortura: la cruda realidad de Líbano".

Por lo menos nueve iraquíes registrados ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados fueron expulsados a su país el año pasado tras un prolongado periodo de detención.

Las autoridades recurren de forma sistemática a detenciones arbitrarias de extranjeros como forma de contener la inmigración.

"Varios refugiados iraquíes que conocimos en la cárcel dijeron que se arriesgaron a entrar sin documentos a sabiendas de que podían ser detenidos. En este país es probable que te manden a otro y rápido", dijo Marie Daunay, del Centro de Derechos Humanos.

"Las autoridades harían mejor en respetar los derechos de los refugiados y dejar de detenerlos por entrar al país sin documentos y deportarlos", sostuvo.

"Así Líbano ya no sería considerado un país hostil, sino una oportunidad para los refugiados. Eso sin mencionar la asistencia internacional que recibiría. Después de todo, igual ingresarán al territorio", añadió.

Este país ratificó la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura en 2000, pero las condiciones de vida de los presos son lamentables debido al hacinamiento y a la falta de asistencia médica.

El Centro de Detención de Adlieh, ubicado bajo un puente y que se usaba como estacionamiento, no entra en la categoría de cárcel. Es más bien un recinto para mantener personas por un máximo de 48 horas.

Pero los presos permanecen varias semanas, hasta meses, bajo tierra y en un espacio sin suficiente ventilación. Suelen haber entre 30 y 35 personas apiñadas en 13 celdas, lo que las obliga a estar sentadas o paradas en espacios compactos en los que apenas pueden estirar las piernas.

Los detenidos sufren reducción de la masa muscular y ósea, pierden visión y presentan otros problemas de salud, además del deterioro psicológico.

"Las trabajadoras inmigrantes pierden años de su vida detenidas", señaló Josie, una filipina que trabaja de forma independiente. "La forma de evitarlo es permitir que la persona conserve su pasaporte y dejar que el empleador se quede con una fotocopia", indicó.

El Observatorio de Protección de Defensores de Derechos Humanos, llamó el jueves a las autoridades libanesas a dejar de hostigar física, psicológica y judicialmente a representantes del Centro de Derechos Humanos libanés.

El Observatorio es un programa conjunto de la Federación Internacional de Derechos Humanos y de la Organización Mundial contra la Tortura

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