jueves, 17 de marzo de 2011

Victoria abolicionista en EEUU

Tras haber intentado durante años diseñar un sistema infalible para aplicar la pena de muerte sin riesgo de ejecutar a inocentes, el gobernador del oriental estado estadounidense de Illinois, Pat Quinn, finalmente optó por promulgar esta semana una ley que la abolió.

Esto representa un importante cambio en Estados Unidos, donde el máximo castigo es aplicado todavía en 34 estados, financiado con extraordinarias sumas de dinero aportado por los contribuyentes.

En entrevista con IPS, Richard Dieter, director ejecutivo del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, explicó todo lo que significaba esta nueva victoria para el movimiento abolicionista estadounidense, y por qué la pena capital debe ser también eliminada en otros estados.

IPS: ¿Qué representará esto para el movimiento abolicionista en Estados Unidos?

RICHARD DIETER: Es un importante hito en una larga tendencia a abandonar la pena de muerte en Estados Unidos. Ningún estado ha estudiado la pena capital y sus problemas más cuidadosamente que Illinois. Que sus habitantes y representantes lleguen a la conclusión de que la pena capital simplemente no se puede aplicar y debe llegar a su fin es un fuerte mensaje para el resto del país de que el castigo podría estar en su fase final.

En otros estados, las ejecuciones y las sentencias a muerte están declinando. Sin embargo, enormes montos de dinero siguen siendo invertidos en programas que no le dan nada a la sociedad.

IPS: ¿Por qué algunos estados todavía aplican el máximo castigo?

RD: La pena de muerte tiene una larga historia en Estados Unidos, de más de 400 años. Es difícil erradicar una tradición de una sola vez. Pero muchos estados están considerando legislaciones para abolirla, y es claro que otros seguirán el ejemplo de Illinois

Los estados que tienen muchas ejecuciones podrían ponerse a la defensiva.

Pocos creen que la pena de muerte sea efectiva. El principal argumento para mantenerla es la idea de que ciertos delitos solamente pueden ser castigados de esa forma. Pero, mientras más estados demuestren que aún ante crímenes horrendos están mejor sin la pena capital, la fortaleza de ese argumento se diluye.

IPS: ¿Qué es más costoso para el estado? ¿Mantener a presos de por vida o aplicar la pena capital?

RD: El sistema de la pena de muerte es por lejos mucho más caro que el que castiga a los peores delincuentes con prisión de por vida. Los expendios legales para preparar un caso para la pena capital, el juicio mismo, las apelaciones y los altos gastos en el corredor de la muerte superan los costos de 40 años en prisión.

Una sentencia a muerte, contando todos los gastos relacionados, les cuesta a los contribuyentes alrededor de tres millones de dólares, mientras que la cadena perpetua cuesta un millón de dólares.

IPS: Todavía puede haber ejecuciones en Illinois, ya que la ley no se aplicaría retroactivamente. ¿Qué cree que va a pasar con los prisioneros que han estado esperando en el corredor de la muerte por tanto tiempo?

RD: La ley en Illinois no será retroactiva, y los actuales presos afrontan la ejecución. El gobernador podría conmutar sus sentencias a cadena perpetua, o los tribunales podrían considerar que sus condenas a muerte son desproporcionadas dado que el estado decidió abolir el máximo castigo. En todo caso, seguramente permanezcan en prisión el resto de sus vidas.

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